Maullidos resuenan huecos
con mil llantos y reclamos
mientras trotas hacia el cuenco
y observas caer los granos.
Veo que tu cuerpo se estremece
con gratitud y aroma de incienso
si tu buche se adormece
tras comerse todo el pienso.
Una bola de blanco pelo
vino a casa cierto día
más dulce que un caramelo
es mi gato, mi alegría.
Maullidos resuenan luego
en peticiones de cariño,
con mis manos en tu juego
vas saltando como un niño.
Felino doméstico de chata nariz
tus nudos de pelo se vuelven rastas
con poco que tienes ya eres feliz
y con ese poco, a mí ya me basta.
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